Xana miró de un lado a otro con la ceja alzada. Bueno, de estar dormida en su cama, a aparecer en medio del bosque sin saber cómo, con solo un vestido de una tela… bastante ligera, como que algo aquí no le estaba haciendo gracia. Y no quería soltar una maldición porque ni zapatos tenía. Si era una broma, era de muy pero muy mal gusto.
Se estremeció cuando el aire frío la golpeó sin misericordia en el rostro provocándole un estornudo y que ajustara la poca tela que la cubría. Definitivamente mat