Xana miraba al cachorro frente a ella, pero del otro lado de la tina. Este estaba recostado contra el borde dándole la espalda, completamente contrario a ella que se había recostado en el interior dejando que el agua caliente cubriera hasta su pecho haciendo que entrara en calor. Sentía frío hasta en el interior de sus huesos, sin embargo, tenía una sonrisa en sus labios.
Había pasado un evento bastante horrible, en el cual su vida había corrido riego… nuevamente y lejos de estar molesta estaba