CAPÍTULO 51: NEGOCIANDO CON EL MONSTRUO
Savannah
El aire en la cocina es sofocante. Mis manos tiemblan sobre la mesa mientras William se apoya en la puerta, bloqueando mi salida. Su rostro mantiene esa expresión de falsa amabilidad que tanto odio.
—No puedes salir de aquí hasta que él se haya ido —dice con un tono tranquilo, pero su postura rígida traiciona su nerviosismo.
—¿Por qué haces esto? —pregunto.
—Por tu bien, Savannah. Ese hombre no es lo que crees. Solo te va a arrastrar más profundo