CAPÍTULO 52: CONFESIÓN
Logan
La veo tambalearse frente a mí, tan frágil como nunca la había visto. Intenta alejarse, pero sus piernas apenas responden. Antes de que caiga, la sujeto con cuidado, como si el más leve movimiento pudiera romperla.
—¡Savannah! ¿Estás bien?
—No necesito tu ayuda. Ni tu protección —espeta con una voz rota, pero todavía cargada de esa resistencia que la define.
Me quedo arrodillado frente a ella, le sostengo con una mano mientras con la otra saco mi teléfono.
—Entonces