CAPÍTULO 37: YA LO SABE
Savannah
El sol de la tarde brilla con intensidad sobre el agua cristalina de la piscina, y el aire huele a flores frescas y a la brisa cálida de verano. Me recuesto en la silla junto a la piscina, con una bebida sin alcohol en la mano, dejando que el mundo alrededor se disuelva en el murmullo del agua y las hojas meciéndose. Me he esforzado tanto por recuperar esta tranquilidad, por rodearme de la comodidad que siempre había conocido, aunque nada se siente igual. Cierro