El salón estaba adornado con lámparas de cristal, guirnaldas de terciopelo rojo y columnas doradas que daban la sensación de estar dentro de un palacio sacado de los recuerdos más antiguos de la aristocracia europea. El murmullo de los invitados llenaba el ambiente, y todos esperaban con expectación el siguiente anuncio del presentador de la editorial, quien avanzó hacia el centro del escenario con una sonrisa solemne.
—Damas y caballeros —dijo con voz resonante—, nuestra ceremonia no estaría c