—Alexander, ve —insistió Blake.
Alexander los miró a todos y soltó una risa incrédula. Estaban demasiado entusiasmados por conocer a “esa loca”.
—¿En serio? —preguntó.
Todos asintieron.
—Qué fastidio… —murmuró antes de levantarse.
Subió a su habitación y encontró a Camila sentada en el sofá, concentrada en sus notas.
—Oye —llamó, metiendo las manos en los bolsillos.
Camila alzó la vista y lo miró fijamente.
—Mi nombre es Camila.
Alexander se burló.
—Baja conmigo.
—¿Para qué?
—Mis am