—Solo… alguien.
—¿Y no puedes decirme quién es ese “alguien”?
—Esa mujer… —Alexander exhaló bruscamente y se detuvo antes de terminar la frase.
—¿Tu esposa? —sonrió Garrett al ver su reacción.
—No quiero hablar de eso.
Garrett se recostó en la silla.
—Bueno, desde que te casaste con ella siempre pareces estar ofendido. Seguro que tiene que ver con eso.
Alexander se pasó la mano por el cabello.
—Me preocupa que termine metiéndome en problemas a mí y a la empresa. Eso es lo que intento ev