Después de unos minutos, Camila se calmó. Permanecieron acostados, uno al lado del otro. Él mantenía los ojos abiertos, pensativo.
Aquel sueño debió de haber sido realmente aterrador. Era la primera vez que la veía así… tan vulnerable.
Ella aún sostenía su mano.
Alexander bajó la mirada hacia sus dedos entrelazados. Verla así le resultaba doloroso. Camila siempre había sido fuerte, terca, una mujer que no se dejaba intimidar por nadie… ni siquiera por él.
Y, sin embargo, en ese momento, est