En ese instante, vio a alguien levantar el teléfono para tomar fotos. Sin pensarlo, cubrió el rostro de Gabby. Ella, sin entender lo que hacía, lo apartó de golpe.
—¡Aléjate de mí! —gritó.
Pero Eric no dudó más. La tomó de la mano y la sacó del bar a pesar de sus protestas.
—¡Suéltame! ¡Voy a denunciarte por acoso! ¡Suéltame, pervertido! ¡Mi hermano se encargará de ti! —seguía gritando Gabby.
Eric la llevó hasta el auto, la sentó en el asiento delantero y le colocó el cinturón de seguridad, i