CAPÍTULO SIETE.
Dalana.
—¡Ximena! ¡Tu padre ya llegó! —escuché decir a la señora Vel desde el pasillo.
La pequeña se levantó del suelo cuando salió a la puerta y salió al pasillo.
Paul apareció primero.
A su lado caminaba una mujer pelirroja de una belleza imposible de ignorar. Vestía un elegante vestido negro que parecía hecho a su medida y unos tacones que resonaban con seguridad sobre el piso de madera.
—Princesa, ya llegué —saludó Paul con una sonrisa.
Ximena corrió hacia él.
Él la levantó en brazos sin esf