CAPÍTULO 9.
Dalana.
—¡Dalana! —gritó Ximena en cuanto llegué al enorme comedor que tenían con sus cubiertos, platos y una comida que se veía muy deliciosa desde mi posición.
Paul camino hasta una de las sillas y cuando pensé que esa silla era para él resulto todo lo contrario ya que la abrió y me mostró una sonrisa que de igual manera le devolví.
—Muchas gracias —dije como muestra de agradecimiento.
—Quiero sentarme alado de Dalana —soltó Ximena y Paul abrió la silla a mi lado para ella.
En la mesa nos enc