CAPÍTULO ONCE.
Dalana.
Decían que el tiempo lo curaba todo.
Durante mucho tiempo quise creerlo.
Después de perder a mi madre, repetía esa frase una y otra vez esperando que algún día dejara de doler, pero no era cierto. El tiempo no curaba.
Uno simplemente aprendía a vivir con la ausencia y, viendo a Paul frente a mí, comprendí que él también seguía aprendiendo.
La primera impresión que tuve de aquel hombre fue la de alguien frío, distante e imposible de conocer.
Ahora sabía que me había equivocado. Detrás de