80.
ASHER
La casa cae en un silencio denso cuando pasan las horas.
Intento trabajar.
Intento distraerme.
Intento no mirar cada cinco minutos hacia la puerta de la habitación.
Pero es inútil.
Nada avanza realmente. Las líneas en la pantalla no tienen sentido, los números se mezclan, y todo vuelve al mismo punto: esa conversación incompleta, esa puerta cerrada, esa mirada suya que no logro sacarme de la cabeza.
Mi ex en la puerta.
Dos veces.
Y Megan convencida de que yo tengo algo que ver.
Paso una