58.
ASHER
La conversación termina exactamente donde Megan necesita que termine.
No vuelvo a insistir.
No porque haya dejado de preguntarme cómo sobrevivió aquellos tres años, sino porque, al verla tan agotada, entiendo que cada respuesta le cuesta un pedazo de sí misma.
El resto de la tarde transcurre en una calma extraña.
Ninguno de los dos tiene ánimos para volver a salir del hotel.
Cuando cae la noche, pedimos la cena al servicio de habitaciones. La bandeja llega pocos minutos después con pesca