40.
MEGAN
Cuatro meses.
Lo digo en mi cabeza y todavía me parece irreal.
Cuatro meses de gestación. Cuatro meses desde que mi vida cambió sin pedir permiso. Y, contra todo pronóstico, cuatro meses en los que con Asher las cosas… van demasiado bien.
A veces me da miedo decirlo en voz alta, como si la felicidad fuera frágil y pudiera romperse con solo nombrarla. Pero es verdad. Estamos bien. No perfectos. No sin discusiones pequeñas ni silencios incómodos de vez en cuando. Pero bien.
Estables.
Y eso