36.
MEGAN
El restaurante es pequeño, cálido. Luces suaves. Música baja. Nada ostentoso.
Damon sostiene la silla para que me siente.
—Gracias —murmuro.
Él sonríe. Esa sonrisa fácil, confiada. Me observa como si realmente estuviera feliz de estar aquí conmigo.
Y eso… es extraño.
Después de semanas de tensión, silencios y miradas esquivas en el apartamento, que alguien me mire de frente se siente casi irreal.
—¿Cómo te sientes? —pregunta, genuinamente interesado.
No es un “bien” automático como el qu