Me quedé unos segundos pegada a la puerta, cerré los ojos y respiré hondo.
—¿Puedo entrar?—La voz de Anabella me saco de mis pensamientos.
Anabella era muy hermosa, llevaba el cabello en una cola alborotada, con una blusa rosa y unos vaqueros que se le ajustan a sus caderas.
—Si claro— me apartó—Voy hablar con Andros ya vengó.
—Tranquila cariño lo voy a cuidar bien—me enseña una bolsa con una hamburguesa—.Le traje esto crees que le guste.
Asentí—Bryan es un gloton claro que le gustará—Sonrió.