Valeria
El viaje fue silencioso, apenas roto por el zumbido constante del motor del auto. Sam estaba sentado a mi lado, su expresión dura como siempre, pero esta vez había algo diferente en él, como si estuviera evaluando cada sombra que pasábamos.
—¿Dónde vamos? —pregunté finalmente, incapaz de soportar el silencio por más tiempo.
—A un lugar seguro —respondió sin mirarme.
Rodé los ojos ante su falta de detalles. Si había algo que había aprendido en este mundo, era que todos hablaban en enigma