Alan Lombardi
Manhattan se extendía bajo mis pies como un tablero de cristal y acero que finalmente comenzaba a responder a mis movimientos.
Estaba de pie frente al ventanal de mi oficina en el holding, observando el tráfico de la Quinta Avenida, pero mi mente estaba unos bloques más allá, en el edificio de Miller & Co. Mía estaba allí ahora mismo, enfrentándose a los escombros de lo que su padre había destruido. Sabía que ella era capaz, que su inteligencia era un arma que apenas estaba empe