Mía
Despertar en el ático de Alan fue una experiencia que fracturó mi realidad en dos. Durante años, mi primer pensamiento al abrir los ojos había sido una lista mental de problemas por resolver, de incendios que apagar en la empresa de mi padre y de formas sutiles de evitar las críticas constantes en casa. Pero esa mañana, el silencio era absoluto, roto solo por el sonido rítmico de la respiración de Alan a mi lado.
La luz del sol se filtraba tímidamente a través de los inmensos ventanales d