Capítulo 45: el peso de la tentación.
—¿A qué te refieres? —pregunté, intrigado y curioso, anhelando conocer más sobre sus sentimientos y pensamientos.
—No lo sé... Cada vez que escuchaba que tu padre te golpeaba o que peleaban, sentía que la sangre me hervía. Me siento culpable por haberte dejado con él, pero no podía hacer mucho en ese entonces. Sin embargo, ahora que eres mayor de edad, puedo ayudarte y no dejaré de hacerlo. Siempre podrás contar conmigo para enfrentar cualquier adversidad que se te presente, Max. Eres parte de