Así fue cuando regrese a casa con la ilusión de ver a mi don Juan regresar a las siete de la noche en punto y no solo eso sino en mi propia casa, mi padre se moriría de la pena cuando sepa que un chico como él llegue a traerme, no era la típica cena romántica que tendríamos. Más bien me sentía como un músico pagado. Independientemente lo que llegue a pasar yo ya me daba por satisfecha por el simple hecho de que también había llegado donde jamás lo imaginé. Creo que la vida siempre se encarga de