Arturo se encontraba solo en su casa. Se había metido dentro ni bien vio que Bartolomé quería saludarlo, al menos a lo lejos. No sabía qué pensar de él, luego de todo lo ocurrido.
Después de ver a Bartolomé dentro de su casa, decidió cambiarse e irse. Caminó numerosas cuadras sin parar y fumando. No se detuvo en ningún momento. Solo le interesaba llegar a un lugar.
Finalmente, llegó a una casa donde se podía notar fácilmente, desde el exterior, un gran lujo.