Capítulo 24

A la mañana siguiente fui directo a la habitación de Laura, ella se encontraba sentada en la mecedora mirando hacia la ventana, la saludé pero no recibí respuesta, ni siquiera volteó a mirar quién había entrado. Me acerqué con cierto sigilo, fue cuando ella habló.

— Los mafiosos son todos unos cavernícolas, ninguno sabe comportarse a final de cuentas —musitó meciéndose.

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