Quería arrojar todo contra el suelo, pero sería un comportamiento innecesario e inútil para aliviar el enojo que sentía, el problema es que no sabía si me encontraba enojado conmigo mismo, con Laura o con el joven desmayado frente a mí. Salí de la habitación cerrando de un fuerte portazo y dejar encerrado de nuevo al hombre, Vittorio se despertó del susto y se asustó aún más cuando me vio frente a él.
— ¿Por qué te quedaste dormido? ¡Laura entró y vio al tipo todo mutilado!
— Jefe, me tomé el