Flor Pérez
Después de casi 4 horas de vuelo, vamos viendo cómo la ciudad de México se comienza a divisar.
Al mirar lo enorme que es, me trae buenos y malos recuerdos, los cuales quedan inmediatamente descartados, cuando una manita sostiene mi mano al descender.
- Mami… -dice Samy con voz temblorosa.
- ¡No pasa nada mi cielo! Cuenta hasta diez, y ya verás que pronto estaremos abajo. -digo tratando de distraerla.
- Uno… Dos… Tres… Tres… -Escucho cómo trata de contar, pero el zangoloteo la pone aún