Flor Pérez
Tan pronto como lo veo estacionarse frente a la casa, siento un enorme hueco en el estómago, no sé cómo reaccionar. Creía que sería fácil, pero no, nada de eso, mis hijos dan brincos de felicidad y aún no le conocen, él estaciona su camioneta frente a las escaleras y desciende.
Mis hijos, al verlo, en un principio se quedan sin palabras, luego reaccionan y la primera en hablar es Samanta.
- ¡Wow! ¿Él es papá? -dice con sorpresa.
- Papá es muy alto… -dijo Ángel cubriéndose con mis