De armas tomar.
La mansión Carbajal estaba sumida en una paz envidiable, una que resultaba casi abrumadora.
— ¿Que te ocurre mujer? — Indago Damián Carbajal al escuchar como su esposa dejaba escapar un suspiro.
— Estoy aburrida... la casa está demasiado tranquila — respondió apoyando su cabeza de la palma de su mano con fastidio — pensé que a estás alturas estaría planeando una boda, una luna de miel y preparándome para recibir nietos futuramente... pero estoy estancada.
Damian puso los ojos en blanco, enten