Valeria no pudo concentrarse en toda la mañana.
El sobre seguía en su bolso.
Como una amenaza silenciosa.
Como un aviso.
Alguien sabía.
Y si alguien sabía… pronto todos podrían saber.
Cuando el teléfono interno sonó, su corazón dio un salto.
—El señor Ferrer quiere verla —anunció la secretaria.
Lucas.
No era una invitación.
Era una citación.
Valeria cerró los ojos un segundo ante de levantarse.
Había esperado este momento durante tres años.
Pero nunca dejó de temerlo.
La oficina de Lucas parecí