Me desperté con el corazón acelerado, empapada en sudor, incapaz de creer que solo quedaba un día para mi boda. Sentía una extrañeza abrumadora, como si la presencia del Alacrán, Ivan, Marko y todo en mi vida conspiraran para perturbarme.
Decidida a descubrir la verdad sobre mi origen y el misterio del Alacrán, me dirigí al despacho en medio de mi insomnio. Aprovechando la ausencia del señor Emir, me sumergí en la búsqueda de pistas. Los cajones revelaron solo documentos de inversiones y movimi