Alma Ferrer.
En las noches, no he dejado de llorar, pero durante el día intento mantenerme fuerte para que los mellizos no me vean triste. Debo ser su roca, la mejor madre del mundo para ellos. No quiero que necesiten a nadie más, porque siempre los cuidaré y velaré por ellos.
Lorenzo y Franchesca me salvaron la vida al ayudarme a huir aquella fatídica tarde. Temí mucho por mi vida y la de mis hijos, sin embargo, Lorenzo se comportó como el caballero que es y me aseguró que estaríamos bien. Sol