Charlotte
Mi respiración comenzó a volverse errática, y sentí que mis piernas flaqueaban. Tuve que correr hasta una silla y sentarme, el pálido de mi rostro era evidente mientras negaba con la cabeza en un intento desesperado de entender lo que estaba pasando.
—¡Esto no puede ser cierto! ¡Debe ser una broma de mal gusto! ¿Cómo se fue la policía así, sin más? ¿Acaso no vieron nuestras caras? No puede ser que todo se vea tan... normal.
Mi corazón latía con fuerza, y mi mente no lograba procesar