Charlotte
Mientras Dorian me abrazaba con fuerza, sentí como si sus brazos me aplastaran, como si estuviera a punto de quebrarme. La vida que crecía dentro de mí no me parecía un milagro, sino más bien una condena, un calvario de tormentos. No era por la criatura que esperaba, sino porque estar embarazada en esta casa, junto a él, me resultaba más peligroso de lo que podía soportar.
Me solté de sus brazos de golpe, sin poder contener la desesperación que me embargaba.
—¿Qué pasa, mi amor? ¿No e