NARRADOR
Dorian, cada vez más ansioso por los preparativos, comenzaba a sentirse algo más tranquilo respecto al secuestro de Charlotte. La situación era clara: ella estaba secuestrada, y esa era la naturaleza exacta de su relación, aunque no dejaba de vigilarla ni un instante. Había un guardaespaldas dedicado a Charlotte y otro para Dora, asegurándose de que todo estuviera bajo control.
La mansión Feldman había sido transformada en un verdadero espectáculo de colores. El jardín, tal como Charlo