Narrador
En la mansión Feldman, aunque la tensión había disminuido en los últimos días, Charlotte se sentía cada vez más confundida por los malestares que la aquejaban. Era evidente que necesitaba atención médica, pero Dorian no permitiría que la buscara.
Ambos estaban sentados en la sala, disfrutando de una taza de té, cuando de repente Charlotte sintió que el mundo giraba a su alrededor y una ola de náuseas invadió su estómago. Su rostro se tornó pálido ante los ojos de Dorian.
—¿Qué te pasa,