Federick
Esa noche, recostado en mi cama, el sueño fue esquivo. Mi mente no podía apartarse de Charlotte ni del mensaje tan sugerente que le había dado a Diane. Los avisos en los periódicos confirmaban que la boda sería en apenas unos días, menos de una semana. Aunque lamentaba que Helen no me hubiera permitido seguir en el proyecto, por primera vez en mi vida estaba poniendo por delante lo que realmente importaba: mi amor por Charlotte. Ella era lo más importante para mí en ese momento, y deb