Hyeon
Apoyado contra la pared del pasillo, no dejo de mirar la puerta por la que Adela ha desaparecido hace unos minutos.
Nunca pensé que recorrer más de diez mil kilómetros para verla acabaría siendo la parte fácil.
Lo difícil es enfrentarme a ella.
Respiro hondo. Repaso por enésima vez todo lo que quiero decirle. Esta vez, no voy a fallar.
La puerta se abre y sale hablando consigo misma, sin percatarse de que la estoy esperando.
Cuando la veo acercarse, salgo a su encuentro antes