ÁNGELA
—¿Pero... cómo? —pregunta Gabriel sin apartar la vista de Ángela. Su voz sale más temblorosa de lo que le gustaría.
Me encojo de hombros.
—Tengo mis métodos.
Gabriel entrecierra los ojos y gira la cabeza muy despacio hacia Octavio.
El jefe de personal evita su mirada con un interés repentino por el suelo de cemento y eso me hace sonreír a pesar de la situación tensa en la que estamos.
Suelta un largo suspiro.
—Octavio...
—Señor...
—¿Cómo la has dejado venir? ¿No se supone que aquí el jef