VALENTINA
—Creo que no entiendes el final del juego —dice, con una sonrisa que me hiela.
Vuelvo a reír. Pero esta vez la risa se me apaga rápido, se convierte en un suspiro que parece venir de muy lejos.
—Serás el ganador —digo, con la voz baja.
—En efecto —responde—. Y tú perderás. No hay una versión de la historia donde no lo hagas.
—Esa frase la leí millones de veces en los libros —digo, y la palabra me sabe a ceniza—. La escuché en las películas y todos los que la dicen terminan mal. Podrás