VALERIA
Estoy desorientada de los días. Perdí la cuenta después del tercer despertar en esta misma cama, con el mismo techo blanco, las mismas cortinas beige que nunca dejan pasar la luz del todo. Damián no tomó bien que aceptara casarme con él sin poner peros. Creo que esperaba más resistencia. Creo que quería verme rogar, verme luchar, verme romper en pedazos antes de ceder. Pero yo ya no tengo fuerzas para darle ese espectáculo.
Me drogó de nuevo. Me ató a esta cama con las mismas esposas qu