VALERIA
El sol se prepara para ocultarse en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos naranjas, rosas y dorados. La playa se extiende frente a nosotros, blanca, infinita, con el mar susurrando al fondo como un testigo eterno. Las olas rompen suaves, trayendo consigo el olor a sal y a libertad. Las palmeras se mecen con la brisa, como si ellas mismas estuvieran danzando para celebrar este momento.
Han pasado semanas desde que salí del hospital. Mi cuerpo aún guarda las marcas de aquella noche, la