—¡Sí! —afirmó Javier, suspirando larga y profundamente.
—La familia Sánchez es demasiado complicada. En mi corazón, tengo mil razones para no estar de acuerdo con que estés con Manuel. Pero si él es la persona que te gusta, ¿qué puedo hacer? Es mejor alejarme, fuera de la vista.
—Papá…
Las lágrimas amargas llenaron los ojos de María, y de repente no pudo contenerlas. Con una voz suave y entrecortada, dijo: —¿No puedes quedarte aquí, por favor?
Veinte años antes de conocer a Nicolás, ella y su p