Al escuchar la pregunta de Manuel, María se quedó atónita, sin entender completamente el significado de sus palabras. Tomó una profunda bocanada de aire y, vacilante, dijo: —Salí a comprar alimentos en el supermercado.
La mirada fría y penetrante del hombre se posó firmemente en ella, y de repente emitió una risa suave y baja.
—Además del supermercado, ¿a dónde más fuiste?
—Yo… no fui a ningún otro lugar.
María se sintió incomoda bajo su mirada intensa, su piel experimentando un escalofrío que