Sara continuó hablando con lágrima, enfatizando una y otra vez mientras lloraba desconsoladamente. Ya no lucía tan fresco y radiante como cuando entró a la habitación, mostraba cierta autenticidad en sus emociones hacia Nicolás.
Las palabras de Sara contenían tanta información sobre Nicolás que María no tuvo tiempo de procesarla. Por un momento, se quedó aturdida, de pie junto a la cama.
El dolor en su cuello se intensificó, y el repentino despertar de la dolorosa experiencia la hizo reaccionar.