María estaba de pie junto a la cama, sosteniendo una bolsa blanca mientras colocaba los medicamentos antiinflamatorios recetados por el médico, tanto para uso interno como externo.
Al escuchar el chirriar de la puerta al abrirse, pensó que era Daniela, quien vendría a buscarla para llevarla a casa. Levantó la cabeza con una sonrisa, pero cuando vio quién era, la mitad de su sonrisa recién florecida se desvaneció gradualmente.
La visitante era una mujer con ondulados y espesos cabellos de color t