Manuel besó el suave cabello de María y sonrió suavemente: —Para que te acostumbres pronto a mi cuerpo, solo puedo recurrir a esto. Si temes que tenga frío, acéptame rápidamente, déjame entrar.
—… —María apretó los labios con fuerza, realmente tenía una gran aversión al sexo, y cuanto más la presionaba él, más se resistía ella.
Manuel entrecerró fríamente los ojos, a punto de inclinarse para besarla cuando su teléfono vibró en el bolsillo de los pantalones.
María sintió que la gran mano de él qu