PDV de Katerina
El oxígeno y la falta de él eran lo más lejano de mi mente mientras nuestras lenguas bailaban juntas. Todo en la boca de Mauricio era poderoso, exigente, como si tuviera algo que demostrar. A mí o a sí mismo, no lo sabía.
Reclamó mi boca con una necesidad salvaje, su desesperación por conquistar y poseer evidente en la manera en que sus labios succionaban los míos y sus dientes chocaban contra los míos.
Rompió el beso y tomé mi primer trago de aire en minutos, aunque la sensaci