***NARRA NATHAN***
–Pensé que vendrías a acompañarla como el día que se desmayó. Ayer ella vino con un amigo Camilo, se llama creo. Se siguió sintiendo mal y la cité para análisis de laboratorio, creí que sabías.
–No, ¿Por qué iba a saberlo yo? Quién debe saber y atender a su mujer es su noviecito. Ni siquiera le deja que tengamos contacto vía telefónica, no creo que le permitiera siquiera avisarme de su estado de salud.
–Ya lo sé Nathan, ella misma me lo dijo que regresó con ese desgraciado y