Habían pasado meses desde que Bruno decidió quedarse en ese mundo. Meses de cuidar a Alessandra desde una distancia prudente, de apoyarla en los momentos de debilidad y de ver cómo el vientre de ella crecía, confirmando que no venía uno, sino dos bebés en camino. Pero también habían sido meses de vacío absoluto por parte de Rocío. Ella no respondía sus mensajes, ni sus llamadas; el silencio de "Cleopatra" era el castigo más duro para el viajero de dimensiones.
Una madrugada, el teléfono de Brun